The Neo World Order


El neo-conservadurismo es una ideología marcada por los objetivos políticos e ideas de los "nuevos conservadores" en Estados Unidos. La novedad respecto al clásico conservadurismo estadounidense consiste en que es una nueva oleada del pensamiento y organización política conservadores . Se le considera como un movimiento político surgido como reacción al liberalismo y a las ideas de la contra-cultura de izquierda de la década de 1960. Los neoconservadores, a menudo denominados neocons, tanto por partidarios como por críticos, se caracterizan y se les acusa de promover una política exterior norteamericana más influyente. El imperialismo de los Estados Unidos
se define por la misma lógica que la del capitalismo. No solamente los Estados Unidos tienen el poder relativo económico mayor: 48% de las empresas transnacionales tienen su sede en los Estados Unidos, sino que el papel especifico de los Estados Unidos es de ejercer la hegemonía política y militar. Por eso, después de la caída de la Unión Soviética se definió un Nuevo Orden Mundial, palabras de George Bush padre, evidentemente dominado por los Estados Unidos. El antiguo canciller Kinsinger decía: "solo una potencia planetaria puede asegurar la paz". Evidentemente se trata de una paz equivalente a los intereses norteamericanos.
La gran ventaja por el imperialismo norteamericano es de ser, en general, no colonial. Desde este punto de vista se puede decir que es el primer imperio realmente capitalista. Lo que lo preocupa es el control de los recursos naturales, en particular enérgicos y la posibilidad de distribuir sus productos y sus servicios, al fin de acelerar la acumulación del capital. Para ejercer este poder hegemónico, los Estados Unidos actúan políticamente y militarmente. Desde un punto de vista político, se trata de controlar los grandes organismos internacionales, en particular el Banco Mundial y el Fondo Monetario internacional, donde son el único país que posee un derecho de voto. Se trata evidentemente de políticas muy vinculadas con la economía. Utilizan los "aliados", europeos, asiáticos, africanos y latinoamericanos, para realizar una parte de la tarea, pero siempre bajo su propia autoridad. Eso se verifica por ejemplo en las políticas de los órganos internacionales, como la OMC, o también la organización de las Naciones Unidas para la protección del clima. Los Estados Unidos utilizan países amigos para promover sus propias políticas. Las amenazas son también una arma política, tanto como los embargos económicos. El caso de Cuba durante los últimos 45 años es bastante obvio. Por la misma razón, los Estados Unidos están combatiendo los países emergentes. Por una parte se trata de promover divisiones internas y por otra de entrenarlos en alianzas de sumisión, como fue en el caso del ALCA o de los Tratados de Libre Comercio. A pesar de las apariencias, la oposición al desarrollo económico y político de China es bastante real. Desde un punto de vista militar, los Estado Unidos quedan la superpotencia única. La bomba atómica de Hiroshima fue el símbolo de esta realidad y jamás el gobierno norte americano aceptaría de no tener el papel clave en el mundo. Ellos utilizan su poder, no solamente para agredir ciertos países, sino en particular para provocar el miedo: importa mostrar que nadie puede realmente afrontar este poder. De hecho, los aliados capitalistas de los Estados Unidos están satisfechos del papel que este país juega al nivel internacional, en la ausencia de otros mecanismos. Los Estados Unidos poseen más de 700 bases militares de diferentes tipos en el mundo, con más de medio millón de hombres y en presupuesto militar que sobrepasa los 500 billones de dólares. Organizan acuerdos militares, realizan maniobras en varias partes del mundo y poseen la fuerza atómica la más importante. No dudan a instalar misiles en otros países, bajo el pretexto de lucha contra el terrorismo o el narco trafico. Siendo la nación #1 que consume de drogas en el mundo. Actúan también por organismos o países interpuestos. Es el caso de la OTAN, el Tratado Atlántico, donde los Europeos son utilizados militarmente en Afganistán y en el Kosovo. Fue el caso también de la "Contra" en Nicaragua o de los mercenarios en la guerra de Irak. Guerras reales existen también en lugares estratégicos, como el Medio Oriente para el control de los recursos enérgicos. Se debe recordar que ni Afganistán, ni Irak, constituían amenazas reales para los Estados Unidos ni para el Mundo Occidental.
Sin embargo, el imperialismo americano tiene también sus flojeas. Por una parte desde un punto de vista económico el enorme déficit presupuestario y la deuda externa son factores de inquietud. También la flojea del dólar es un punto débil. Estos factores son compensados en gran parte por los capitales del exterior que se invierten en Estados Unidos o que compran los bonos del tesoro. Se trata en particular de capitales asiáticos, japoneses y chinos. Por otra parte el fracaso de la guerra en Irak y la resistencia creciente en Afganistán, son también expresiones de la dificultad de un control militar, especialmente cuando la doctrina militar de un país como los Estados Unidos se apoya sobre la superioridad técnica, tratando de evadir una presencia física de las tropas. Es evidente que un país, aún tan fuerte como los Estados Unidos, no puede realizar un estado permanente de guerra, aún si eso parece necesario para salvar el sistema económico.
Las resistencias
Si existe hoy un imperialismo de tipo capitalista mundial y también un imperialismo de los Estados Unidos, también existen resistencias. Lo vemos en muchos ordenes, tanto políticos que sociales y culturales. El Nuevo Orden Económico esta ahora puesto seriamente en cuestión por las resistencias del continente latino americano, en particular la victoria contra el ALCA y el inicio de las nuevas iniciativas, como el ALBA, el Banco Sur, los acuerdos mutuales, fuera de los grandes canales del mundo capitalista. Por otra parte, la recuperación de la soberanía sobre los recursos naturales es también una forma de resistir y de crear nuevos medios para las políticas internas y externas de algunos estados, como Venezuela, Bolivia, Ecuador.
Desde un punto de vista subjetivo, las resistencias son también muy importantes. Se trata de las manifestaciones de millones de personas contra las políticas económicas y militares mundiales y también de la organización de los Foros sociales, como expresión de los movimientos sociales, de las ONG progresistas y de los intelectuales comprometidos. Todo eso converge en una oposición siempre más grande al modelo imperialista vigente, que obtuvo ya victorias reales, pero que no puede fortalecer sin movimientos sociales fuertes y organizados. La resistencia al imperialismo no se hace solamente con palabras y con manifestaciones. Se trata primero de deslegitimar el sistema económico capitalista, por razones económicas y morales, lo que exige un trabajo importante de comunicación y de educación. Pero también la organización sistemática de movimientos sociales y políticos para acumular fuerzas que pueden ser obstáculos al cumplimiento de la lógica del capital es necesaria. Finalmente, una organización de redes entre movimientos de las diferentes clases y capas de las sociedades, tanto en el Norte como en el Sur, constituye un peso indispensable.
Los que se opusieron a la invasión de Iraq en 2003 han criticado fervientemente el programa de los neocons, al considerar esta invasión como una iniciativa neoconservadora. Comparados con los conservadores tradicionales de EEUU, los neoconservadores se diferencian por su postura moralmente agresiva hacia el extranjero (imposición de valores absolutos e intransigencia usando como premisa la creencia estadounidense de tener una superior autoridad moral), por el conservadurismo social. Neoconservadurismo es un término polémico cuyo significado se disputa con frecuencia. La mayoría de las personas que se definen como "neoconservadores" son miembros del Partido Republicano. El término lo utilizan más a menudo los que se oponen a la política neoconservadora que los que la suscriben; de hecho, muchos rechazan este término cuando se les asigna. El término se utiliza con frecuencia de forma peyorativa, tanto por parte de los que se consideran conservadores al estilo clásico, que se oponen al neoconservadurismo desde la derecha, como por parte de los políticos del Partido Demócrata, que critican a los neoconservadores desde la izquierda. Recientemente, los demócratas han utilizado el término para criticar las políticas y a los líderes republicanos de la actual administración.
Las movilizaciones de más de un millón de personas en Estados Unidos, con centro en Los Ángeles (California) puso sobre el tapete el problema de la inmigración ilegal. Estas movilizaciones, hasta hoy enormemente controladas, han llegado a desatar una participación importante de sectores juveniles, sobre todo estudiantes secundarios latinos, que contra las amenazas de las autoridades marchan espontáneamente contra la reaccionaria ley HR 4437. Esta amplia movilización de latinos, así como también asiáticos, ha golpeado en las principales ciudades como expresión de un movimiento que viene gestándose contra las políticas migratorias reaccionarias, y más en general contra la opresión que sufren, no sólo la comunidad latina, sino también la comunidad negra, asiática y árabe (que viene siendo golpeada especialmente desde 2001).A pesar de la enorme presencia de trabajadores inmigrantes, al frente de las marchas se encuentran líderes religiosos (mayormente de la iglesia católica), empresarios y políticos, sobre todo demócratas. El Partido Demócrata, que en las últimas elecciones perdió peso en la comunidad latina porque no presentaba en materia de migración (ni en ningún otro tema) alternativa alguna frente a los republicanos, se ha puesto a la cabeza de este movimiento, con la clara de intención de contener el enorme fenómeno que ha surgido. No hay que olvidar que una de las figuras más destacada de la marcha en Los Angeles fue el propio alcalde de la ciudad Antonio Villarraigosa (un demócrata en pleno ascenso). Estos dirigentes intentan e intentarán cortar de raíz cualquier potencial movilizador y sobre todo cualquier impacto que pueda tener entre la clase obrera estadounidense y los millones de pobres blancos, negros e inmigrantes "legales" que viven en ese país. Su objetivo de canalizar esta movilización no es un secreto: llevar a los millones que se oponen a la militarización de la frontera y la criminalización de los indocumentados detrás de la ley MacCain/Kennedy, apoyada por el mismo Bush y los patrones.Durante años la patronal viene utilizando a los inmigrantes como mano de obra barata, contratando trabajadores sin derechos democráticos ni sindicales, con salarios bajísimos. En Estados Unidos viven más de doce millones de trabajadores indocumentados sometidos a la explotación capitalista y obligados a vivir en la sombra de la ilegalidad. Es esta patronal la que apoya a viva voz la ley "alternativa" del Senado, la misma ley que cínicamente impulsan los demócratas dentro del mismo movimiento, con ayuda de dirigentes sindicales y figuras de la comunidad latina.El debate sobre la inmigración, abierto por la aprobación parcial de la ley ultra-reaccionaria HR4437, que convierte en criminales a los trabajadores inmigrantes y militariza la frontera con México, ha desatado la movilización. El "acuerdo" entre senadores republicanos y demócratas, los empresarios y hasta el mismo Bush intentan utilizarla para aprobar una ley cuyo único objetivo es legalizar la contratación de mano de obra barata y mantiene los pilares centrales de la política imperialista actual hacia los inmigrantes.El cinismo de Bush, los demócratas y los empresarios no tiene límite, hoy se llenan la boca hablando de los derechos de quienes huyen de sus países de origen justamente a causa de los planes de hambre y miseria que el mismo imperialismo norteamericano impone en la región, y son acatados por los regímenes cipayos de América Latina.En la propia América Latina la política represiva del estado imperialista se hace eco en los gobiernos cipayos que son cómplices directa o indirectamente, ya sea bloqueando el tránsito de inmigrantes, como el gobierno mexicano que deposita esperanzas (y así genera expectativas) en la ley de Bush y además frena el paso de hermanos centroamericanos por su frontera sur, deportándolos (luego de someterlos a vejaciones sólo comparables con las que aplica la patrulla de frontera norteamericana). Mientras tanto, otros cipayos no paran de alabar al amo norteamericano, permitiendo el estacionamiento de tropas (como Colombia, Ecuador o Paraguay). Pero el cipayaje más extendido sin dudas es la aplicación de los planes económicos que someten en nuestro continente a millones a la pobreza, mientras entregan nuestros recursos naturales, y se enriquecen haciendo negocios a costa de la explotación de la "ventaja" de la mano de obra barata. En este sentido los nuevos tratados de libre comercio, como el CAFTA (en Centroamérica) o los TLC que impulsan el imperialismo y los gobiernos cipayos, no representan otra cosa que reforzar este sometimiento.Ninguna de las leyes en danza es garantía de legalización ni otorga a los trabajadores inmigrantes los derechos más elementales en el país donde rige la nefasta Acta Patriótica, que limita los derechos democráticos del conjunto de la población, en especial de sus trabajadores y los millones de inmigrantes (aún los "legales").La entrada en escena de los inmigrantes, que representan un sector superexplotado del movimiento obrero estadounidense (junto a los trabajadores negros y las mujeres obreras) puede jugar un rol muy progresivo en la situación actual que atraviesa el proletariado del conjunto en Estados Unidos. Sus sectores organizados, que hoy no tienen respuesta frente a los ataques patronales, encontrarán en la movilización independiente de los inmigrantes indocumentados hoy un fuerte aliado en la lucha contra la misma patronal y el gobierno que ataca sus conquistas, tras el discurso de un "mercado laboral competitivo". Hoy más que nunca, las organizaciones obreras combativas y de izquierda tienen que apostar a esa movilización y la unidad de clase inquebrantable frente al ataque racista y xenófobo que buscará base entre la clase obrera blanca que ve día a día cómo caen drásticamente sus condiciones laborales mientras la gran patronal se enriquece con las ventajas impositivas y las "facilidades" que le otorgan el gobierno republicano y sus secuaces demócratas.Frente a esta ofensiva sobre los hermanos inmigrantes decimos:Abajo las leyes racistas del imperialismo: Las leyes imperialistas no son una alternativa para los trabajadores. El reciente "acuerdo", que ni siquiera logró ser aprobado en el Senado como propuesta (trabado por los sectores más conservadores) es un nuevo engaño para los millones de trabajadores indocumentados. Sólo generará nuevas divisiones entre los inmigrantes (dividiéndolos en categorías de ilegales) y reforzará la persecución de todos aquellos que estén por fuera de la ley.Legalización total de todos los inmigrantes que viven y trabajan en Estados Unidos. Iguales derechos e igual salario para todos los trabajadores y trabajadoras. Unidad de la clase obrera para enfrentar los ataques patronales, el mismo gobierno que criminaliza y persigue a los trabajadores indocumentados es el que impone las leyes anti-obreras, ataca el salario, el seguro médico y las jubilaciones de todos los trabajadores.No a las políticas de persecución y de militarización de la frontera. El conjunto de los trabajadores debe oponerse a las medidas represivas que hoy afectan a los inmigrantes. Es necesario enfrentar la propaganda anti-inmigrante y la discriminación que ha sido históricamente una herramienta de los patrones. Cada trabajador inmigrante perseguido y deportado debilitará la lucha de la clase obrera. Cada medida en contra de leyes y prácticas discriminatorias fortalecerá al conjunto del proletariado. En el camino de unir a toda la clase obrera es necesario terminar con el racismo y la discriminación que existe en las propias filas de los trabajadores. Durante décadas ha calado hondo el discurso racista, imponiendo divisiones étnicas, de género, culturales y económicas. La clase obrera norteamericana podrá enfrentar los ataques patronales si da por tierra con estas divisiones y enfrenta a su propio gobierno.Unidad con los trabajadores de todo el continente. Los inmigrantes que llegan a Estados Unidos, huyen de sus países de origen producto de los planes de hambre y miseria impuestos por el imperialismo norteamericano, e incluso intervenciones políticas y militares. La lucha contra los planes imperialistas fortalece la lucha de los inmigrantes, y un triunfo de los inmigrantes en el corazón de Estados Unidos sería un duro golpe para quienes imponen el saqueo imperialista de nuestro continente.Desde esta perspectiva denunciamos la política conciliadora de la principal central sindical, AFL-CIO, que durante años permitió la contratación de trabajadores sin ningún derecho y alentó el chauvinismo dentro de la misma clase obrera. Hoy, la dirección de los grandes sindicatos va detrás de los empresarios y los políticos patronales y apoyan una ley que legaliza la mano de obra barata y, lejos de ser una alternativa, reforzará los abusos patronales hacia los trabajadores inmigrantes y atacarán así al conjunto de la clase obrera. Al mismo tiempo viene siendo la burocracia sindical la que entrega las conquistas obreras, a pesar de las nuevas muestras de voluntad de lucha como la huelga del transporte en Nueva York o en la Boeing en 2005.Hoy más que nunca, frente a la nueva trampa de los políticos patronales que intentarán usar el debate migratorio para hacer campaña electoral y demagogia hacia la enorme comunidad latina y al mismo tiempo seguir sembrando divisiones entre la clase obrera organizada, centralmente entre los sectores blancos pobres y negros que ven a los inmigrantes como competencia en el mercado de trabajo, debemos impulsar la más amplia movilización de la clase obrera por la defensa de los trabajadores indocumentados y por los derechos de todos los trabajadores. Los sindicatos que agrupan a grandes sectores inmigrantes (como el SEIU y UNITE-HERE, que dicen oponerse a la creación de trabajadores de segunda con el programa de visas temporales) deben impulsarla decididamente y retirar su apoyo al partido demócrata y los empresarios.Como en nuestro continente el imperialismo norteamericano intenta imponer en todo el mundo sus intereses, utilizando todos los medios disponibles. Así mantiene hace tres años la ocupación militar de Irak, en contra de millones que se movilizaron alrededor del mundo contra la guerra e incluso contra miles que se movilizaron en su propio país. Los trabajadores y estudiantes de Estados Unidos, donde amplios sectores están exigiendo la retirada de las tropas de Irak, deben movilizarse y apoyar activamente todos los esfuerzos de las masas de la región para lograr el fin de la ocupación y la salida inmediata de las tropas imperialistas, y solidarizarse con los pueblos de Irak y todo Medio Oriente que enfrentan la ofensiva política, militar y diplomática del imperialismo norteamericano. Los trabajadores de toda América Latina debemos apoyar y apostar a la más amplia movilización independiente de los inmigrantes, en unidad con toda la clase obrera norteamericana, en la perspectiva de fortalecer a nuestro aliado estratégico en la lucha contra la opresión y la explotación imperialista.La opresión y la explotación nos dividen a ambos lados de la frontera.
With the son of the man who introduced the New World Order to America now in place, George W. Bush's mandate was to further his father's agenda of extending government control over American citizens and empowering the tentacles of a One World Government into foreign lands.Recognizing that no Socialist movement can succeed unless it has control over the movement of it's citizens and insider intelligence of those who oppose them, Globalists along with President G.W. Bush, needed another "crisis" to move their agenda forward.That crisis came compliments of a group of Muslims, perhaps even orchestrated by the CIA and/or FBI on Sept. 11, 2001.
Following the events of that day, Americans have experienced a wholesale loss of personal freedom in payment for a security "crisis". In what could be described as a coup, globalists in our government created a new fascist government initiative dubbed, "Homeland Security" and have renewed their criminal government intrusion into the private lives of Americans once used by Richard Nixon in his war on anti-war protestors, environmentalists, and civil rights activists.Globalists everywhere can celebrate the attack on America because their goals are being accomplished before their very eyes. Their desire to instill fear into the hearts of Americans has been accomplished as Americans fear flying and are willing to exchange their freedom for the false feeling of security. Their desire to destroy our free democratic system is accomplished as we allow the government to further intrude into our private lives in the name of "national security".

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